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Un largo periodo

Hoy día, por mucho que se empeñen algunos pequeños partidos y otro tipo de organizaciones, no se puede hablar en España, de revoluciones obreras. No se puede hablar de sociedades socialistas, comunistas o anarquistas, no sólo porque la clase obrera, el proletariado industrial, lo que todos conocemos en definitiva como "la clase obrera revolucionaria", haya desaparecido como clase social mayoritaria, nos referimos a la clase obrera que desde las fábricas, ya en ellas organizada, saldría a las calles en interminable ejercito a tomar el poder. Esas fábricas, prácticamente no existen. La organización del trabajo en nuestra sociedad es diferente a la que conociera Marx.

Pero además, el derrumbe de la Unión Soviética y de los países del Este, ha sido divinamente utilizado por la oligarquía para destruir cualquier ilusión de sociedad diferente al capitalismo en el pensamiento de los trabajadores. El capitalismo, dice la oligarquía, es el mejor de los sistemas económicos posibles a pesar de sus defectos. No tienen razón. El sistema capitalista es un total fracaso y la democracia formal, también: hambre, guerras, opresión e injusticia y un largo etc., del que sólo se libran los que tienen el poder y el dinero y sus lacayos.

Y cierto es que la situación en el bloque soviético, sin analizar seriamente aún su derrumbe, no era precisamente el paraíso del obrero. China, con sus olimpiadas y su capitalismo autoritario, Vietnam, Corea del Norte, sociedades oscuras, de las que lo único que se conoce es la miseria y el ejercito no son precisamente ejemplo de nada bueno. Cuba, con su autoritarismo nos hace pensar, que al igual que en Nicaragua tras la toma del poder por los sandinistas y la posterior guerra, no aguantaría una prueba electoral. Venció el Frente Sandinista, pero no convenció. Venció Castro, pero tampoco convenció.

Efectivamente así ha sido: las revoluciones obreras vencieron, pero no convencieron, y cualquier cosa que esos estados tuvieron que llevar a la práctica la hicieron a base de imponer, no de explicar y convencer, esa es la razón fundamental de su fracaso. Las revoluciones obreras, al contrario que las revoluciones burguesas, que irradiaron luz, falsa, pero luz, irradiaron sombras.

El comunismo o el socialismo, nunca existieron y su sujeto revolucionario, el proletariado industrial ha desaparecido. La Unión Soviética y los países del Este y el resto de los países que se auto proclaman socialistas fueron y son, los pocos que quedan, una burda mascarada que sólo aportó y aporta a sus pueblos sufrimiento y miseria. Un atropello al ideal de Marx que acabó en la basura. Lo épico, lo heroico, estuvo en la etapa anterior y en el acto propiamente revolucionario: la lucha de los trabajadores, su sacrifico, su disciplina en la creencia que luchaban por un ideal de justicia social y su heroísmo al dar la vida por conseguirlo: "Un sistema, en el que cada cual le de a la sociedad según su capacidad y la sociedad le de a cada cual según su necesidad".

En España, el panorama no es precisamente esperanzador. Desde la transición, en la que se renunció a la ruptura, El PCE y CCOO, emblemas de la lucha contra el franquismo, han ido escorando a la derecha de forma sonrojante. CCOO, nació obrera, vivió reformista y muere como sindicato de la patronal. Su discurso actual es: defendamos la empresa.

El PCE, es desde hace mucho una organización electoralista, que Carrillo y su plana mayor, pensaron que podría ocupar el lugar de la socialdemocracia, tal vez, poniendo la vista en Italia, donde el PCI había ocupado ese espacio. Pero España es diferente y el camino recorrido por el PCE desde la transición, ha seguido un camino plagado de fracasos hacia el derrumbe total. Cambió la lucha de los trabajadores y el pueblo por votos, despreció a los obreros para ganarse a la pequeña burguesía y los intelectuales, renunció a su presencia en CCOO como vanguardia, abandonó la lucha vecinal y todas las organizaciones de masas y ahora no tiene: ni pequeña burguesía, ni intelectuales, ni obreros, ni votos, ni perrito que le ladre.

De las organizaciones y partidos que nacieron en la clandestinidad, queda algún resquicio inútil. Sin un mal análisis político, serio, de la situación actual, sin haber hecho el menor esfuerzo para saber como está dividida la estructura social, quedan anclados en el discurso de principios del siglo XX sin ninguna presencia en la sociedad. Cuando tuvieron la oportunidad de proponer una alternativa al revisionismo, no quisieron hacerlo, en general, todos tenían una idea: ellos eran el partido de la clase obrera revolucionaria y sus secretarios generales, sus cuadros, pensaban que eran sencillamente la "revolución": ¡Yo soy la revolución!, era un pensamiento que no era difícil ver reflejado en las miradas de aquellos liderzuelos de opereta. Sectarismo y demagogia. Prefirieron hacerse el haraquiri uno a uno y dos a dos antes que ceder algo de su rango en aras de una alternativa unitaria que al menos les permitiera sobrevivir. ¡Aquellos popes! No eran otra cosa que pequeña burguesía radicalizada.

El nacionalismo es la ideología de la burguesía. El separatismo violento, aquel que piensa que utilizando la fuerza podrá llevar a buen puerto sus deseos, es lo mismo: la ideología de la burguesía. Además, está cometiendo los mismo errores que cometieron la revoluciones obreras: tratan de vencer pero sin convencer.
Qué ha surgido de nuevo o de bueno en estos años.
Lo más antiguo y extendido quizás sea lo que se conoce con el nombre de "Movimiento Ocupa". Está formado por chicos y chicas jóvenes que en general, y así es su discurso, pretenden crear centros sociales. De hecho, les llaman así: Centros Sociales Ocupados. En ellos, no se produce nada, no hay hospitales ni escuelas que enseñen matemáticas, no hay nada que sirva al conjunto de la sociedad. No es, el movimiento ocupa, por tanto, un movimiento transformador, aunque a nivel individual si encuadre gente con esas pretensiones, pero el movimiento como tal, la idea, ni va ni puede ir en esa dirección.

De lo que se conoce como "Movimientos sociales", ecologistas, asociaciones que defiende la prostitución o a los presos comunes etc. tienen todos una característica común: no pretenden en absoluto luchar contra el sistema, sino que quieren estar dentro de él, así como las ONGs, en algunos casos poco de fiar, no merece la pena ni intentar analizar.

El único movimiento interesante es el que se conoce como Antifascista.

Cuando un militar de la Guardia Real asesino a Carlos Palomino en el metro de Legazpi, más de dos mil jóvenes madrileños se movilizaron para protestar por su asesinato. En una de las concentraciones en la Puerta del Sol, probablemente la de mayor afluencia, cerca de tres mil personas, la mayoría jóvenes, pidieron justicia, ante el desconcierto de la policía, que no encontró, pese a las múltiples provocaciones con que obsequió a los concentrados, ningún motivo para cargar contra ellos. Allí estaba, lo mejor de la juventud madrileña. Lo más valiente y generoso. Una juventud, dispuesta a luchar y sacrificarse por un ideal de justicia social sin pedir nada a cambio. Pero se están equivocando. Escribiremos sobre este movimiento largo y tendido en esta hoja republicana, pero, como anticipo hay que decir, que el fascismo, es una forma de dominación de la oligarquía. Hoy por hoy, la oligarquía mantiene el poder económico y político en España por medió de un Estado "democrático" muy estabilizado, no tiene necesidad de acudir al peligroso fascismo para frenar el "ímpetu revolucionario de las masas", ya lo hace los sindicatos mayoritarios y los partidos de la izquierda parlamentaria. Por tanto, no es el momento de malgastar esfuerzos en mantener una organización antifascista peligrosa para sus militantes y que, en ningún caso, conduce a la transformación de la sociedad.

Por todo esto, que someramente se ha analizado, ya habrá ocasión de profundizar en estas cuestiones, es por lo que se puede decir que el panorama político para el sector ciudadano comprometido con la necesidad de trasformar la sociedad, comprometido con la superación histórica del sistema capitalista, no es precisamente muy halagüeño y se puede resumir en una conclusión: no existe una organización capaz de enfrentarse al capitalismo en todos los frentes.
¿Qué hacer entonces?
En política, decía Lenin, lo más importante es saber cual es el siguiente paso. Y en España, a nuestro juicio, el siguiente paso es ser capaces de poner una herramienta en manos de aquellos que hoy tienen veinte años, para que a la vuelta de veinte o treinta sean capaces de luchar desde las instituciones, desde los puestos de trabajo, desde los barrios, desde los centros de estudio etc. por un ideal de justicia social.

¿Por qué la República?
Es cierto, que la monarquía actual nace de la mano del dictador Franco, pero también, de la aceptación de las fuerzas políticas y sociales que la oligarquía consideraba, una vez muerto el dictador, pintarían algo en el panorama político postfranquista. Fueron esas fuerzas las llamadas por el poder para que aceptaran la situación del testamento político de Franco y no al revés. Pero nada de esto es lo que nos interesa.

La lucha por la III República, aportaría al sector que quiere trasformar la sociedad dos cosas fundamentales en este momento histórico:

Por una parte un discurso con el que entrar en el siglo XXI, alejado de la palabrería comunistas y anarquistas al uso de finales del siglo XIX y principios del XX, pero basado en sus ideales: justicia social. Es decir, reivindicar la igualdad, sin reivindicar la destrucción previa del Estado o la revolución, pues, las dos cosas vendrían dadas si se consiguiese el ideal perseguido. Un discurso que convenciera a los trabajadores y el pueblo en general, de que la idea de vida capitalista es una aberración sin sentido. Que la idea de oportunidad de enriquecerse del discurso capitalista, aparte de ser falsa es malsana: nadie se enriquece si no es a costa de de explotar y oprimir. Y que además es falsa, pues, los caminos del dinero son bien conocidos y ninguno pasa por los centros de trabajo. Un discurso con la idea de convencer, antes de vencer y no al revés que es el trasnochado discurso de sectores políticos altamente fracasados. Abandonar ese discurso, sinceramente, honestamente.

Por otra parte la organización. Si se abandona el discurso mencionado en el párrafo anterior, que enfrenta continuamente a las diferentes organizaciones de España por cuestiones no tan profundas como ellos creen, no sería difícil, que las diferentes fuerzas políticas y sociales, pudieran llegar a un acuerdo de contenidos que les permitiera unirse para logra objetivos comunes a corto y medio plazo, como sería, entrar como republicanos, con el discurso de justicia social, en el Parlamento de la Nación, las autonomías y los ayuntamientos... Se podría pensar en la reconstrucción de un sindicalismo reivindicativo y combativo, de unidad, contra los abusos diarios de la patronal, de la reconstrucción de movimientos sociales abandonados por el PCE. Movimiento ciudadano, importantísimos para extender ideas una vez en declive los lugares de concentración masiva de trabajadores. El feminismo, en manos hoy de la media burguesía, organizaciones de profesores y maestros, cada vez más proletarizados... todos ellos con un objetivo: proclamar la III República en España, República sin adjetivos pero sí con contenidos de igualdad, esto nos llevaría a recuperar la esperanza.

Esta página web sale a la red con esta intención: trabajar en España para conseguir una herramienta republicana, sin adjetivos, pero sí con contenidos de justicia social, honesta y que trabaje con la verdad y desde ella conozca la realidad para transformarla.

Idea Republicana

 

 

Al artículo publicado en esta página en el incio de su trayectoria, como presentación: "Un largo camino", le han salido críticos. Se habla en él de una República sin adjetivos, pero con contenidos. Contenidos de justicia social. ¿Qué es eso de una república sin adjetivos?

Sin adjetivos, pero con contenidos (I)

Vaya por delante, que Idea Republicana, no cree que sea posible ni a corto ni a medio plazo la proclamación de la III República. Idea Republicana, lo que sabe, es que no existen condiciones para esa proclamación: son muy escasos los republicanos en España, y estos, poco activos. Solo conocemos dos partidos republicanos: Izquierda Republicana y Unión Republicana y ninguno de ellos tiene la fuerza suficiente para alcanzar en, por supuesto las urnas, la proclamación de la III República, ni por separado ni juntos.

Para el resto de las fuerzas que se dicen republicanas en España, nos referimos a la izquierda del PCE, pues este partido es un análisis aparte, valga como ejemplo la Coordinadora Estatal Republicana, que celebró el pasado siete de febrero su asamblea anual y a la que asistieron las siguientes fuerzas, también nosotros, pero a título de observadores:

Agrupación Republicana de Coslada, Asamblea de Alcorcón por la III República, Asamblea Republicana de Valladolid, Ateneo Republicano de Fuenlabrada, CJC-Madrid, Colectivo Republicano “Antonio Machado”, Colectivo Republicano III Milenio, Coordinadora Republicana de Catalunya, Coordinadora Republicana de Madrid, Coordinadora Republicana del País Valencià, Coordinadora Sindical de Madrid, Corriente Roja, Entesa per la República, Idea Republicana, Iniciativa Comunista, JCE (m-l), MUP-Republicanos, PCE, PCE (m-l), PCPE, Plataforma Castellonense 14 de abril por la III República, Plataforma de Ciudadanos por la República (Madrid, Murcia, Cataluña, Andalucía y Castilla y León), Plataforma de Republicanos de Sevilla, UCR, UJCE, Unión Proletaria.

De todas estas siglas, las grupos más fuertes, son: Corriente Roja y PCPE. (no es nuestra intención, hacer un estudio de la fuerza de cada asistente) Nadie puede llamarse a engaño y pensar que el PCE, que de alguna forma debió asistir, forma parte de esta plataforma y por supuesto no acudió a la cita electoral europea como republicano. El PCE (ml), como partido histórico, desconocemos la fuerza real que tiene actualmente, le incluiremos al haber hecho un llamamiento al voto en blanco.

Pues bien, de esta coordinadora al menos salieron dos candidaturas electorales para la Europeas de 2009 y un llamamiento a votar en blanco (lo que por supuesto, perjudica a los "compañeros" de la Coordinadora que si se presentaron):

Corriente Roja formó parte de II-SP, PCPE formó su propia candidatura pidiendo el voto de los "comunistas para los comunistas" y el PCE (ml) llamó a votar en blanco. Por supuesto, en ninguna de esas candidaturas se hablaba de la República.

Aparte de los escasos resultados obtenidos, II-SP que capto una parte del voto de Batasuna, ni siquiera consiguió representación en Europa, sí quisiéramos bromear con asunto tan serio, diríamos que el vencedor es el PCE (ml) con 220.000 votos en blanco. Pero no son oportunas la bromas. Broma aparte, nos preguntamos: ¿Se volverá a reunir este año la Coordinadora Estatal Republicana?

Sin adjetivos pero con contenidos (II)

Es decir, un grupo de organizaciones que se llaman Coordinadora Estatal Republicana, no son capaces de formar un candidatura unitaria para presentarse a las elecciones europeas como republicanos y al menos aparecen en su seno tres opciones diferentes, ninguna de ellas, con el ideal republicano como centro de su programa. Quizás, el que no todas las formaciones políticas defiendan el mismo tipo de República, hay republicanos socialistas, republicanos populares, republicanos democráticos, republicanos obreros... es lo que no permita la creación de una candidatura republicana unitaria. Una Opción Republicana. Quizás, si se pusieran de acuerdo en los contenidos de un programa socialmente avanzado, podrían intentar que en las papeletas de los colegios electorales se viesen más alternativas republicanas y tal vez, con un buen trabajo, algún día en los ayuntamientos y en las Cortes, pudiese alguien tomar la palabra en nombre de la minoría republicana. Sólo es necesario querer ver cual es la realidad de la izquierda del PCE y voluntad política para dar pasos adelante.


Si se lograra este encuentro inteligente entre las formaciones de la Coordinadora Republicana, para darle la palabra a los republicanos en las instituciones del Estado Monárquico, sería conveniente también, buscar un encuentro con otras organizaciones o grupos, que aún sin ser de tradicción Marxista estuvieran dispuestos a consensuar un programa conjuntamente con la coordinadora para el objetivo deseado: dar la palabra a los republicanos en las instituciones. Si una candidatura de estas características tomara cuerpo, e Izquierda Unida la viera como un competidor a su izquierda que la pudiera sacar de las instituciones, tomando ciertas precauciones, se podría probar a atraer a ésta importante formación para que participe en el proyecto republicano. No hay que olvidar, que en el PCE e Izquierda Unida los militantes de base, están mas cerca de los trabajadores y del pueblo que de sus burocracias y manipulaciones.


La inciativa de formar una Coordinadora Estatal Republicana, es muy importante, pero siempre y cuando puedan estar en su seno todos los republicanos españoles. Para ello todas las tendencias tendrán que renuciar a una parte de su ideario dentro de un programa mínimo de unidad. Es decir, presentarse a las urnas con un programa que coja lo fundamental del republicanismo sumado al objetivo de priorizar la justicia social. Y claro está, para conseguir esta unidad electoral, es necesario desechar toda intención de ponerle un adjetivo a la República.
Evidentemente, desde las filas de las organizaciones que forman la Coordinadora Estatal Republicana se puede argumentar, con toda razón, que esto que aquí se propone no deja de ser una idea reformista más, una idea alejada del ideal revolucionario de la clase obrera, de la destrucción del capitalismo, de la construcción de un Estado Proletario, etc. Cierto. Pero, poner en jaque al Estado Monárquico que nació del franquismo, ¿no sería revolucionario?. Acaso la victoria electora del 14 de abril de 1931l, no fue un acto revolucionario. Acaso la proclamación de la II República, no tenía como objetivo la destrucción del Estado Monárquico. No creemos que en este momento sea posible ningún tipo de revolución socialista, República, no es sinónimo de Estado obrero y campesino, si la Coordinadora considera que es la época de las revoluciones proletarias, deberían crear una Coordinadora de Organizaciones Socialistas, Comunistas... que les ayudara a aclararse sobre la dirección que hay que tomar para llegar a ese objetivo, pues, nos da la sensación, que cada sigla tiene su propia idea de cual es el mejor que hacer revolucionario y dejar la República para los republicanos, pocos o muchos.

Idea Republicana

La encrucijada y la República (I)

Empieza julio. Idea Republicana vuelve al trabajo que desde hace más de un año viene siendo su preocupación y tarea más importante: conseguir una herramienta republicana capaz de enfrentarse al Estado monárquico en todos los frentes. Una herramienta, como  hemos dicho en numerosas ocasiones, no que proclame la III República en un  "santiamén", sino, que posibilite que los republicanos, como REPUBLICANOS, es decir con un programa republicano,  pongan los pies en todas las instituciones del Estado monárquico, a nuestro juicio y en la etapa actual, dándole mayor importancia a la presencia republicana en municipios que en El Congreso de los Diputados o el Senado pero sin olvidar estos.

Pensamos, allá por los primeros días de 2009 que las elecciones municipales que habrán de celebrarse en 2011, sería una buena oportunidad de acudir todos los republicanos, con el apellido que cada uno tenga, en una misma candidatura, con un programa mínimo basado en la justicia social que ninguna formación política pudiera rechazar por su contenido. No ha sido posible. A estas alturas del año 2010, todas las fuerzas políticas que se presentarán a las elecciones municipales con posibilidades de obtener representación ya tiene hecho su trabajo. No era fácil llevar a buen puerto la idea, pero se ha conseguido (nos consta) que se hable de esa posibilidad y que alguna organización a la izquierda del PCE tome la incitativa, nos referimos al PCE-ML y Ciudadanos por la República, aunque con dos defectos fundamentales: presentan a debate un programa ya discutido y aprobado previamente por las direcciones de estas organizaciones y, crean una Coordinadora Electoral Republicana, cuando, a nuestro juicio, lo que tenían que haber hecho era crear primero una Pro-Coordinadora y en ella discutir un programa electoral con el conjunto de las fuerzas que formaran esta coordinadora. Otra vez será.

En el panorama político español, al final de la primavera, que más podría parecer un "otoño caliente" cabe destacar, dentro de las cosas que pueden afectar al pueblo trabajador, que no es el "Estatut", la tarea de Izquierda Unida de "refundarse".  Apoyada por una primera movilización, de las más numerosas que recordamos en Madrid en los últimos años, con el objetivo, suponemos, de darle "credibilidad" a un proceso que no es la primera vez que ha sido puesto en marcha, fracasando siempre y, es que, crear un nuevo edificio con las mismas paredes y techos que el antiguo, con los mismos muebles y enseres y con sus mismos moradores, puede que no sea lo más adecuado, salvo para continuar sin cambios. Desde Idea Republicana, siempre hemos dicho que el PCE, que es la columna vertebral de Izquierda Unida, podría ser el pilar fundamental que sustentara el ideal republicano, pero debemos insistir que para ello, debería, el PCE, explicar que pasó en la transición, porqué renunció a la República y olvidó a todos aquellos, cualquier color que tuvieran su ideas, que dieron la vida  en España por frenar el avance del fascismo internacional y por combatirlo una vez instaurada la dictadura. Ninguna excusa es valida, sólo la verdad.

Sin embargo, ni siquiera esta refundación o supuesta refundación de Izquierda Unida, es importante para el pueblo trabajador, pues, éste, se encuentra ante una encrucijada mayor aún que en la época de la Transición: perder el Estado de bienestar. Perder los  avances sociales que iban acercando a España a la Europa nacida de la II Guerra Mundial.

La encrucijada y la República (II)

Hemos dicho en alguna ocasión, que en la crisis económica de 1973, conocida con el nombre de Crisis del Petróleo, las rentas del trabajo, medianamente protegidas en la Europa desarrollada por el Estado de bienestar, sufrieron menos las pérdidas que las rentas de capital. Desde ese momento, temerosas las oligarquías europeas, que veían acercarse el momento en que el Estado social, el Estado patrón, adquiriera mucho más volumen que la economía de mercado y avanzara inexorablemente hacia el socialismo, decidieron acabar con aquellas políticas sociales que protegían a los trabajadores en momentos de crisis, destacando el seguro de desempleo y otras prestaciones que el Estado otorgaba a aquellos trabajadores que perdían su puesto de trabajo y, que en muchos casos, por la edad o por el avance de la tecnología, estaban condenados a no recuperar. El proceso de destrucción de esas condiciones que beneficiaban y protegían a los trabajadores , no podía darse de la noche a la mañana, máxime existiendo aún la Unión Soviética y con unos partidos comunistas europeos que todavía no eran tan débiles como lo son hoy y, a buen seguro, habrían tenido avances electorales importantes, siendo el remedio, para los intereses oligárquicos, peor que la enfermedad. Adivinen ustedes cual fue la primera tarea que se planteó el capitalismo.

Sería una tarea enorme, de enciclopedia, rastrear la forma, las argucias, que las potencias imperialistas usaron para destruir la Unión Soviética, eficientemente ayudadas desde la propia URSS gracias a los terribles errores de toda clase cometidos por esta potencia, también imperialista, con sus "aliados" en muchos casos forzados y con su propia gente, condenadas de por vida a la más tiránica de las opresiones conocidas y, muy pocos avances sociales, sobre todo comparándolos con Occidente que es donde el pueblo de los países del bloque socialista se miraba.

En ese proceso de destrucción del Estado de bienestar, el poco que en España ha habido y lo poco que va a durar es la encrucijada en que nos encontramos en este etapa de la historia.

El pensionazo, que además de retrasar la edad de jubilación, pretende superar los quince años de computo y el tiempo actualmente necesario para cobrar un pensión de jubilación o enfermedad, que no es retroceso nuevo, recordemos que no hace mucho se computaban sólo los últimos ocho años cotizados para cobrar la jubilación, se pasó a computar quince años, fue una perdida enorme para las rentas del trabajo que se metieron en el bolsillo los capitalistas. Y antes de esto, se computaban solamente los dos últimos años trabajados. Nótese la perdida que supone de dos años a quince años. Pero tienen que ir poco a poco: de dos años a ocho, de ocho a quince y de quince a quien sabe cuanto hasta llegar al cobro de unas pensiones mucho más ridículas, pues ridículas ya lo son, que obligue al que pueda a pagarse una segunda pensión privada.

La reforma laborar, la rebaja del cinco por ciento del salario a los trabajadores del Estado, argumentando que tienen un trabajo seguro. ¿Acaso no es ese el derecho de todo ser humano?, y además, ¿Quién tiene, en los tiempos que corren, un trabajo seguro?.

Esta rebaja del cinco por ciento, merece comentario aparte, pues lo que realmente persigue es que los salarios fluctúen, no en función del coste de la vida o de la ganancia de poder adquisitivo por pensiones y otras prestaciones "basura" sino en función de la necesidades de los mercados financieros y su tasa de beneficios.

La encrucijada y la República (III)

La subida del IVA a un ¡18%!. Un impuesto injusto, propio de la época medieval, en donde paga el mismo impuesto el rico que el mendigo. Con un paro en España, de cuatro millones de trabajadores, que no hay que comparar con ninguno otro país ni con ninguna media europea, porque simplemente es brutal. Con unos salarios, que han bajado a "novecientoseuristas"y un largo etc. de penalidades que sólo afectan al pueblo trabajador.

El Estado monárquico, es el vehículo necesario de los que tienen en este momento el poder político y económico para llevar a buen puerto la destrucción del endeble Estado de bienestar español. Y cuando hablamos del Estado monárquico, nos referimos a la Constitución de 1978 y a todo lo que contiene como ley suprema, pues, en la práctica, conduce al retroceso de la sociedad española y no posibilita la transformación que de esta sociedad quiere su pueblo trabajador. Es necesario, por tanto, la derogación de esta constitución, y desde Cortes constituyentes crear otra, acorde con los intereses de los que en este país y en todos los del mundo, producen toda la riqueza. Pero... como llegar a esas Cortes constituyentes y quién lo hará.  

Evidentemente, si la III República entrara de la mano del PSOE, del PP y de los partidos nacionalistas, gracias, por ejemplo, a un desmoronamiento interno del régimen monárquico, no sería esta República,  nada más que la tercera época del franquismo. Al seguir el poder político y económico en las mismas manos de los que sustentan a la corona, en las mismas manos que hicieron la transición pos-franquista, difícilmente se podría hacer una constitución que primara la justicia social. La debilidad del republicanismo, no permitiría otra cosa que no fuese una constitución parecida a la actual, pues no hay que olvidar, que en unas Cortes, constituyentes o no, la correlación de fuerzas es vital para las decisiones que se toman. Unas Cortes republicanas, donde la derecha de toda índole fuera mayoritaria, haría una Constitución idéntica a la actual o peor. Pero el desmoronamiento de la monarquía no va a ser tan rápido, para que los republicanos, si espabilan, sean capaces de, llegado ese momento, tener en las instituciones fuerza suficiente para ser tomados en cuenta e, incluso, ser los vertebradores de una Constitución progresista en alianza con toda la izquierda.

Con lo que volvemos a la necesidad de crear una herramienta, que llegado el momento de la caída de la monarquía, la República sea una alternativa capaz de dar salida a la encrucijada en que nos encontramos, pero, al contrario que en la encrucijada de la Transición, esta salida sea favorable al pueblo trabajador.

Idea Republicana